Momentos cortos producen recuerdos leves y los grandes vacíos no se llenan con goteras... las heridas sanan, pero las cicatrices permanecen por siempre. A tu lado el dolor desaparece pero se vuelve insoportable cuando la que desaparece eres tú.
Eres un bálsamo que me alivia, pero que no puedo usar para curarme. Estando a tu lado esa sensación de alivio se convierte en adicción y en las noches, cuando tu presencia es vana como imposible mi adicción me pone en las puertas del infierno y me aferro a las alas de mi ángel de la guarda quien, aunque siempre leal, parece estar cansándose de salvarme de algo inevitable.
Disfruto inmensamente tu presencia, tu mirada, tu voz, tus ideas y al mismo tiempo sufro tu ausencia y la imposibilidad de tu tiempo.
Por favor discúlpame mientras me siento un momento... no es que esté cansado... es que no sé hacia donde caminar.
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